La Virgen María nos enseña a mirar a su Hijo, a conocerlo y a amarlo.
Nos guía a tener un diálogo personal con Jesús, lleno de confianza.
Nos invita a abrir el corazón, a escucharlo y a hacer vida su palabra.
Como buena Madre, nos fortalece para responder a su llamado,
nos acompaña en medio de miedos e inseguridades,
y nos enseña a confiar incluso en lo que no entendemos.
Nos contagia su espíritu agradecido,
para aprender a alabar las maravillas de Dios.
Y, paso a paso, nos va formando
hasta ser reflejo vivo de su amor en el mundo.
Ella es nuestra Madre, nuestra Educadora y nuestra Reina. 🤍✨


